Rodaje de Aro Tolbukhin.

Cuando recibí la llamada telefónica de personal de la cinematográfica Oberón pidiéndome rodar algunas escenas de la película Aro Tolbukhin en Mas Rabassa, básicamente fue la curiosidad la que me empujó a aceptar. Curiosidad por ver el mundo del cine desde dentro pero a la vez desde una perspectiva no comprometida. En principio se trataba de filmar algunas escenas en el desván de la casa y también en la antigua cocina de la plata baja. Total una semana de rodaje,

La película va de la historia de un tal Aro Tolbukhin, un personaje que existió realmente, de origen húngaro, que acabó su vida en Centroamérica en manos de la justicia por una serie de crímenes.

Se trataba de representar que Mas Rabassa era la casa familiar de Aro Tolbukhin en Hungría, donde pasó su infancia y adolescencia.

En el período pre-comunista, la infancia de Aro Tolbukhin, en la casa vivían su padre, su hermana Selma y el servicio de la casa. (La madre había muerto en el parto de Aro)

En las escenas de la adolescencia de Aro Tolbukhin, ya en período comunista, la casa estaba "socializada" e invadida por otros personajes ajenos a la familia.

En el desván, se vaciaron de trastos viejos y redecoraron varias habitaciones con aire húngaro destacando sobretodo el tejado en pendiente de viejas vigas de madera.

Se habilitó una habitación como dormitorio de los padres, con el piano que había tocado la Sra. Tolbukhin, otra con dos camitas para los hermanos Tolbukhin de niños, otra como habitación de Selma adolescente, una sala de billar y algún otro rincón.

La cosa se fue ampliando. A parte de la vieja cocina de la planta baja, donde cenan los Tolbukhin y se adivina algún fantasma, también hizo falta una sala grande donde celebrar un baile y otra donde preparar la mesa del banquete de bodas.

Después aun se añadió un viejo lagar, disfrazado de panteón con tumba de piedra y flores secas.

También se habilitó un antiguo corral para colgar la prapica a secar y tender la ropa, donde filmar alguna cálida escena.

Los de vestuario necesitaron una gran habitación donde colgar un montón de vestidos húngaros y zona de costura, plancha y probadores.

Los de maquillaje utilizaron una sala de embotellado para montar sus mesas, espejos y muchas luces, que compartieron con los peluqueros

Los de producción se conformaron con un pequeño espacio con un par de mesas para sus papeles y ordenadores.

Los electricistas necesitaban bastante sitio para la gran cantidad de focos, pantallas, luces, hilos y trípodes que llevaban. (La antigua porqueriza, ya completamente limpia, les sirvió.)

Los cámaras tenias bastante con una pequeña habitación para guardar sus aparatos.

Los decoradores, atrezzo, carpinteros, pintores y similares, estaban por todas partes.

Los técnicos de sonido no ocupaban mucho sitio.

En total el rodaje se alargó a dos semanas bien completas.

En el porche se instalaron mesas y sillas y se convirtió en el comedor del personal del rodaje. Desayuno, comida y merienda (con un buen servicio de catering), máquina de café i bebidas.

Por el lado de las bodegas, lejos de la zona de rodaje, se instaló y generador de electricidad para alimentar tantos focos.

Hicieron falta dos plataformas elevadoras para llegar hasta las ventanas del desván y taparlas con una especie de gran caja oscura cuando representaba que era de noche, para crear efecto de lluvia con agua contra los cristales de las ventanas cuando representaba que llovía, y otros trucos similares.

Se rodó una escena con una chica (doblada por una especialista) con el vestido de novia encendido con grandes llamas, bajando corriendo por una escalera y después corriendo a través de comedor hacia el exterior. Y otra en que un chico salta por la ventana de un piso alto ( no llegó al suelo pues había el capazo de una grúa para recogerlo al saltar).

Inusitado bullicio el que se organizó entre tan viejos muros... Y eso a pesar de ser una película de "bajo presupuesto", según el departamento de producción.

Mi condición de propietario de la casa me permitía, o al menos yo me otorgué este derecho, estar siempre por todas partes, procurando no estorbar mucho, y observar todos los detalles del fascinante tinglado que rodeaba el rodaje.

Hay que reconocer que todo el equipo, desde el director de la película, los actores, los técnicos, hasta el personal de producción y supervisión, eran personas muy agradables, y el hecho de compartir tantas horas del día, incluido el servicio de catering al que me apunté casi cada día, me permitieron vivir el rodaje de muy cerca, resultando una experiencia muy interesante.

Las escenas de Aro Tolbukhin que se rodaron en Mas Rabassa durante estas dos semanas serán no más de unos 20 minutos de la película.

Cuando se estrene, en el 2002, ya os comentaré alguna cosa.